Feria del libro de Valladolid

Encantado de la vida, que voy a decir. Ha sido una tarde muy intensa la de hoy firmando ejemplares de El infante de la Sonrisa Triste en la Feria del Libro de Valladolid.

Vale, ya sé que los autores poco conocidos somos vistos con desconfianza por parte del comprador de libros en ferias. Lo entiendo, no se crean, si no nos conoce ni Dios será que no somos buenos, muchos pensarán. Otro día hablaremos de cómo veo yo eso de llegar a ser un bestseller. En la feria la oferta es mucha y hay autores de mayor postín, más mediáticos, mejores, pero uno siente una punzada de orgullo cuando lectores que han leído tu obra -escasa, desde luego-, amigos a los que les gusta eso de las novelas y otros visitantes que no te conocen, pero a los que llama la atención el libro, compran un ejemplar. Es un momento extraño, porque estás vendiendo parte de ti, cual mercenario de letras, y siempre me abordan algunas preguntas: ¿Le va a gustar a esta persona el libro? ¿Lo va a leer? Esto último me incomoda, la verdad, porque mi deseo no es tanto que la novela guste como que se lea. Esa es la clave. Todos leemos libros a los que luego despellejamos, pero incluso de las experiencias narrativas más horrendas, creo, se puede sacar algo bueno.

El infante de la sonrisa triste me encanta. Muchos pensarán que qué voy a decir yo si la he escrito. Pues la honestidad obliga, amigos, y por eso no tengo pudor alguno en decir que es una novela histórica de las buenas. En fin, disculpen este subidón de porque yo lo valgo, a veces creo que hay que permitirse darse una palmadita en la espalda, aunque solo sea para seguir adelante. En ese sentido, me quedo con lo que hoy me ha dicho una querida amiga que ya ha leído la novela: Me olvidé desde el comienzo de que la habías escrito tú. Si he conseguido despersonalizar la novela frente a los lectores más cercanos, uno de los objetivos está cumplido.

Como anécdota de hoy, que se vendieron tantos libros que se acabó el stock que había en la caseta y ha habido que reponer desde el almacén a toda velocidad. Por lo demás, pasada la fiebre de la feria se está trabajando desde Glyphos Publicaciones en rematar la distribución en librerías, en unos días haremos una suerte de presentación oficial en una librería vallisoletana y poco después a la Feria del Libro de Madrid. Queda mucho trabajo por hacer.

 

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