Aunque hayamos estado muy calladitos en los últimos meses no se debe a inactividad, más bien, al contrario: no hay un rato para añadir un post.

Desde la última entrada en el blog voy a destacar dos cosas. La primera es la excelente reseña que se ha hecho de Por el honor de los vacceos en la revista La Aventura de la Historia, publicación que suelo comprar a menudo y que jamás imaginé que pudiera hacerse eco de la novela. Es de agradecer, sinceramente. Sigo sin creérmelo demasiado, pero me empieza a gustar todo esto.

La segunda cuestión que quiero destacar es la mañana que compartí con los alumnos del instituto vallisoletano Diego de Praves. Me invitaron las profesoras del departamento de Lengua, que habían incluido el libro como lectura en sus clases. Lo cierto es que no sabía muy bien como iba a desarrollarse mi intervención, así que, a los dos segundos de comenzar, desprecié las notas que llevaba escritas y decidí improvisar. La experiencia fue magnífica, no porque yo estuviera especialmente brillante -ya sabéis que esa situación no suele ocurrir-, sino por todo lo que aprendí de los alumnos y por el entusiasmo de las profesoras. Mi agradecimiento a todo el equipo docente por su hospitalidad y al departamento de Lengua, en especial, por su inquebrantables ganas de trabajar y por el trabajo que desarrollan. Gracias.

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