Cuando pensamos en novela histórica, el cerebro suele saltar a Los Pilares de la Tierra, Yo, Claudio o las reconstrucciones documentadas de épocas remotas. Sin embargo, mucho antes de que ese género recibiera nombre formal —o siquiera existencia crítica— hubo textos antiguos que mezclaban hechos, personajes reales y fantasía narrativa. Entre ellos, uno destaca por su antigüedad y complejidad: La historia de Unamón.
1. ¿Qué es La historia de Unamón?
La historia de Unamón es un texto egipcio antiguo escrito en hierático tardío y conocido por una copia incompleta conservada en el Papiro Moscú 120, custodiado en el Museo Pushkin de Moscú. Su contenido principal es el relato del viaje que emprende un funcionario egipcio hacia el Levante mediterráneo para conseguir madera para la gran barca sagrada de Amón.
El texto se sitúa en torno al final de la Dinastía XX y el inicio del Tercer Periodo Intermedio de Egipto (alrededor del siglo XI a. C.), un momento de debilitación política tras siglos de hegemonía imperial egipcia. Pero lo más interesante es que este relato no se corresponde con una simple crónica administrativa: desde muy temprano fue objeto de debate académico sobre su naturaleza como literatura o documento histórico.
2. Crónica, literatura o algo intermedio
Las fuentes académicas muestran que no existe consenso absoluto sobre cómo clasificar el texto. Durante mucho tiempo, egiptólogos clásicos lo consideraron un informe administrativo real, una especie de crónica oficial del viaje. Sin embargo, análisis lingüísticos y narratológicos posteriores han resaltado elementos claramente ficcionales: uso de ironía, diálogos elaborados y una estructura narrativa más próxima a la literatura que a un registro oficial.
El texto parece estar compuesto tardíamente respecto a los hechos que relata, con posibles anacronismos lingüísticos y paleográficos que sugieren que fue escrito (o reelaborado) en una época posterior a la de los acontecimientos que describe. Esto significa que su valor histórico y su valor literario no se excluyen mutuamente, pero tampoco se puede afirmar sin matices que sea un simple documento factual.
3. ¿Puede considerarse novela histórica?
Para responder a esto hace falta definir qué entendemos por novela histórica. La novela histórica moderna es un género claramente post-romántico (siglo XIX en adelante), caracterizado por el uso consciente de la ficción para reconstruir hechos pasados con intención narrativa y artística. No obstante, el relato de Unamón no fue escrito con ese propósito explícito; no hay evidencia de que su autor pensara en “novela” como concepto literario, ni de que sus lectores originales lo percibieran como tal.
Sin embargo, presenta varias características que hoy asociaríamos con la novela histórica: Escenario en un pasado definido, con personajes y lugares localizables (Tebas, Biblos, Chipre); narrador protagonista que relata sus experiencias en primera persona; y combinación de elementos reales y literarios, con escenas dramáticas, ironía y construcciones que exceden la mera enumeración de hechos.
Eso sí: carece de la autoconciencia crítica del género moderno. No hay notas del autor que delimiten lo que es histórico de lo que es agregado narrativo, como sí aparece en novelas históricas posteriores.
4. El valor del texto en la historia de la literatura
Aunque no cumpla estrictamente los criterios contemporáneos de una novela histórica, La historia de Unamón representa uno de los ejemplos más antiguos que conocemos de un texto narrativo en el que se intenta contar un viaje real —o plausiblemente real— con estilo literario complejo.
Desde el punto de vista literario, el relato ha sido analizado como una obra rica en ironía y crítica política sutil, lo que sugiere un autor con intención más allá de reportar hechos, y en eeflexiones sobre la condición del viajero, las relaciones de poder y la identidad egipcia en un mundo cambiante.
5. Conclusión: un precursor, no la novela histórica
Podemos afirmar con base en fuentes filológicas y egiptológicas que La historia de Unamón es uno de los textos narrativos más antiguos ligados a eventos históricos documentados. Su estilo narrativo sugiere una mezcla de hechos y ficción, típica de obras literarias complejas, pero no cabe clasificarlo como novela histórica en sentido estricto según la definición moderna del género —porque no hay evidencia de una intención literaria deliberada ni de una tradición de público que lo percibiera así—, pero sí como un antecedente significativo en la evolución de la narrativa histórica.
Esto lo convierte en una obra fascinante para explorar las raíces de cómo las sociedades antiguas percibieron y representaron su pasado, incluso mucho antes de que existieran categorías literarias claras.
