El parto de una novela

¡Ay, qué difícil es! Acabo de darle el último repaso en profundidad a la nueva novela -y se me habrá escapado algo, no creáis-, pero no encuentro una editorial medianamente profesional que quiera publicarla. Y en ello ando, dando más vueltas que un tiovivo desquiciado. La nueva es de mayor extensión, formato que el mercado actual editorial prefiere, y de prosa más cuidada, aunque sin los procelosos vericuetos de los escritores de postín, de los escritores buenos, vamos, ya sea porque yo no sé escribir así, ya sea porque no me de la gana hacerlo. Me dijo una vez una persona que sabía de buena literatura que al escribir hiciera lo que me apeteciera, y eso es precisamente lo que estoy haciendo. Asumo que nunca seré un novelista profesional, lo que me permite escribir sin ataduras de ningún tipo, posiblemente ello no me convierta en mejor novelista, pero sí en un escritor más libre.

No sé si la novela será alguna vez publicada, pero os aseguro a todos los que me seguir, a todos los que leísteis Por el honor, que también tendréis la ocasión de leer ésta, aunque no sepa aún ni cómo ni cuando. Y además, creo que os va a gustar. De momento os dejo sólo el título: El infante de la sonrisa triste.

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